¿Los Robotaxis de Tesla: Un completo desastre?
Elon Musk ha vuelto a hacer grandes promesas. Antes del lanzamiento del servicio de robotaxi en el verano de 2025, declaró que en pocos meses más de 1.000 taxis autónomos circularían por las calles de Austin. Además, predijo que para finales de 2026, un millón de Teslas autónomos con el software de robotaxi estarían en las carreteras de EE. UU. En una conferencia telefónica posterior al lanzamiento, Musk fue aún más lejos: "Probablemente ofreceremos viajes compartidos autónomos a aproximadamente la mitad de la población de EE. UU. para fin de año".
Sin embargo, la realidad es diferente. Según informa Bloomberg, solo hay 59 robotaxis en las calles, una fracción del número prometido. Además, algunos de estos vehículos aún necesitan supervisión humana física. La expansión más allá de su sede en Austin también está resultando difícil: Ante los reguladores de California, Tesla tuvo que admitir que los taxis autónomos no son realmente autónomos, sino que aún requieren intervención humana.
Estos lentos avances podrían ser aceptables para una empresa más pequeña. Pero Musk ha estado cortejando a los inversores durante años con una visión de ciencia ficción del futuro de Tesla, que mantiene alta la acción y ha elevado la capitalización de mercado a más de un billón de dólares. Incluso eso es un revés: Cuando Musk anunció el cambio hacia los robotaxis en 2024, predijo que esto llevaría la valoración de Tesla a 30 billones de dólares, eso no es un error tipográfico.
Situación de mercado paradójica
El enorme revuelo ha llevado a Tesla a una situación paradójica: El aspecto comercial parece más precario que nunca, con ganancias en caída y una imagen pública en declive, mientras que la valoración de mercado se dispara. El propio Musk defiende los lentos avances señalando que la empresa es "paranoica" con respecto a la seguridad.
Pero los críticos ven las cosas de manera diferente. Mientras Tesla FSD en Europa avanza con cautela, el programa de robotaxis en EE. UU. parece estancarse. Una comparación entre las promesas y la realidad muestra la magnitud de la discrepancia:
El analista de Wall Street que otorga a Tesla el Nivel 4 aparentemente se basa más en el optimismo que en hechos concretos. En California, Tesla tuvo que admitir que los robotaxis no funcionan sin intervención humana.
Conclusión
Las ambiciones de robotaxi de Tesla están lejos de las altas promesas. Mientras la empresa avanza en Europa con FSD Supervised en Bélgica, el programa parece estancado en Estados Unidos.