El debate sobre el Full Self-Driving (FSD) de Tesla está cobrando un nuevo impulso en Europa. Mientras que los críticos y los medios de comunicación cuestionan con vehemencia la validez estadística de los informes de seguridad de Tesla, el pionero estadounidense de los coches eléctricos está creando un hecho consumado en los países bálticos. Estonia ha sido uno de los primeros países europeos en dar luz verde a pruebas ampliadas. Este contraste muestra claramente lo difícil, pero también lo prometedor, que es el camino hacia la conducción autónoma en Europa.
Sesgo estadístico: ¿hasta qué punto es realmente seguro el FSD?
Desde hace años, Tesla publica informes de seguridad trimestrales que pretenden demostrar que los accidentes con el Autopilot o el FSD Beta activados son significativamente menos frecuentes que en la conducción exclusivamente humana. Sin embargo, los expertos y las investigaciones periodísticas, como la reciente revelación de Reuters sobre la seguridad del FSD, pintan un panorama diferente.
Los críticos critican sobre todo un sesgo estadístico (selection bias):
- Perfil de la ruta: el Autopilot se utiliza principalmente en autopistas bien acondicionadas, en las que, estadísticamente, se producen de todos modos muchos menos accidentes que en el complejo tráfico urbano.
- Desactivación antes del impacto: Según los informes, el sistema se desactiva en fracciones de segundo críticas antes de una colisión. ¿Se atribuye entonces el accidente al conductor? Esta práctica suscita escepticismo entre las autoridades de todo el mundo.
- Datos comparativos: Tesla compara sus vehículos, en su mayoría nuevos y equipados con la tecnología de sensores más moderna, con la media general de EE. UU. de todos los turismos matriculados, que también incluye vehículos con décadas de antigüedad.
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El llamado «sesgo de desactivación» es el centro de las críticas. Si un sistema devuelve el control al conductor fracciones de segundo antes de un accidente inevitable, esto no debe falsear las estadísticas de accidentes. Por ello, las autoridades de control europeas exigen una base de datos completa y transparente para la homologación de la CEPE.
Hito en el Báltico: homologación del FSD en Estonia
A pesar de los debates estadísticos, la expansión en el Viejo Continente sigue adelante. Estonia se ha posicionado como pionera digital y ha concedido autorizaciones para pruebas del FSD. De este modo, el país sigue la tendencia de otros Estados de Europa del Este, que actúan con mayor flexibilidad normativa que, por ejemplo, Tesla Alemania.
A este desarrollo se une la esperanza de un pronto avance del FSD en Estonia y en toda Europa. El país báltico ofrece jerarquías planas y una excelente infraestructura digital, condiciones ideales para entrenar la red neuronal de Tesla en las normas de tráfico, las señales y las rotondas europeas. Tras los éxitos en otras regiones, se ve cómo el sistema se adapta paso a paso, de forma similar a la expansión en la que Tesla FSD conquistó Lituania tras los Países Bajos.
EE. UU. frente a Europa: la brecha normativa
Las diferencias en el enfoque entre EE. UU. y Europa no podrían ser mayores. Mientras que en Norteamérica predomina el principio de «lanzar primero, actualizar después», las directrices europeas de la CEPE (en particular, las nuevas normas DCAS-Re